Trilogía de Comienzo Capítulo I: “Mil y una noches… en el mar”

Geoffrey ya comenzaba a sentirse mareado. El agua salada comenzaba a hacer mella en su ya apenas sostenido entusiasmo. Quien le hubiera dicho que cuando un día antes su compañero Harold le había dicho que habían de partir en barco al amanecer rumbo a Costa Gris, había olvidado mencionar que los viajes de esta índole acarrean ciertas dificultades digestivas en los viajantes. El bueno de Geoffrey buscaba desesperadamente un lugar del cual sostenerse en el maltrecho barco mercante que bajo un sol muy generoso, se balanceaba de izquierda a derecha, llevándose a nuestro protagonista de un lado a otro de la cubierta.

“-Nuestro barco se trata de una autentica joya de la Compañía Rush.”

Esas palabras que regordete capitán Briggs dijo al embarcar resonaban en el oído de Geoffrey una y otra vez, no por el hecho de que le impactase la cruda realidad de la embarcación, sino debido a que susodicho marinero se encargaba de repetírselas constantemente –y hay que ver con qué estridencia– como si se tratara de una visita guiada al mismísimo buque insignia de la marina.

El cocinero del barco era un corpulento señor proveniente de alguna aldea de las montañas que cargaba constantemente con un barril de cerveza aparentemente vacío. Este dilema, que parecía misterioso para Geoffrey, explicaba con cierta exactitud la cuestión de la calidad de la comida, ya que como cocinero el hombre era un autentico borracho. El viaje era largo, así que para aliviar el mareo, nuestro joven protagonista decidió llevar un diario de cada día en altamar, el diario iba así:

“Día 2: Hoy salí a cubierta temprano. El capitán estaba ocupado lanzando algo por la borda. Cuando me dispuse a ofrecerle mi ayuda, me dijo que necesitaba a alguien que analizara la consistencia de las sogas de la proa y lo deje en paz. Este Briggs es sorprendente, me escucha con un aire de no escucharme que es digno de admirar. Quisiera llegar a conocerlo mejor. Hoy vomité unas 3 veces. Esta noche, sardinas para cenar.

   Día 3: Hoy he vuelto a ver al capitán lanzando algo por la borda. Esta vez sí logre ver que se trataba de un barril. ¡Pero qué capitán más admirable! De seguro se trata de los desechos de la cocina. ¡Qué buen hombre! El cocinero en cambio parece un tipo no muy sociable. Intente saludarlo pero en lugar de estrecharme la mano me dio una escoba y me puso a barrer la cubierta. He superado lo de los vómitos. Esta noche, una vez más, sardinas

   Día 4: Harold se ha encerrado con Mika en el camarote. Deben estar organizando los muebles, ya que desde varios metros se puede oír claramente el característico sonido de esa estúpida cama. Emeler en cambio sube cada día al mástil de proa y, según lo que dijo mismo “toca un poco su flauta”. Se lo que se suele decir de los bardos elfos y sus canciones, pero me parece excesivo su uso de una misma nota por tiempo prolongado. Una vez más, el capitán lanzando algo por la borda. Esta noche, media sardina.

   Día 5: ¡El cocinero ha armado un escándalo! Soltó dos o tres palabras en un dialecto que no entendí y lanzó un cuchillo de cocina que se clavó en el mástil a escasos centímetros de la oreja del contramaestre de cubierta, el señor Piccarone. Parece ser que han desaparecido algunas de las provisiones. Rumores entre la tripulación. Dichos comentarios parecen incomodar al capitán. ¡Qué hombre más intachable! ¡Cómo se preocupa por la moral de su tripulación! Harold y Mika siguen encerrados ordenando el camarote, aunque por el sonido parece que descansan cada cierto tiempo. Emeler y yo hemos tenido que dormir bajo la escalera de popa. El cocinero no quiso hacer de cenar hoy.

Día 6: ¡Barco a la vista! Hoy avistamos lo que parece ser un buque de la marina de Rivanche rumbo al este. De no ser por el gran avance industrial de esa nación me hubiera extrañado ver la gran columna de humo que salía de él. Debe ser una de esas “chimeneas” de las que tanto se habla por ahí. Incluso los marineros hacían enérgicas señas de saludo, que en otras circunstancias hubieran pasado por auténticos pedidos de auxilio. Se perdieron en el horizonte. El capitán no subió hoy a cubierta. Harold parece haberse cansado de ordenar el camarote y ha salido a tomar aire. Lo veo un poco más delgado. ¿Estará enfermo? Mika se quedo a dormir todo el día. Al atardecer escuchamos un estruendo, como una explosión que parecía venir del este, quizás fue un relámpago. Para cenar, arroz y pan.

 Día 7: Esta mañana ha flotado hasta el casco lo que parece ser un fragmento de mástil con vela y bandera incluida. La bandera parece ser de Rivanche. Debe habérsele caído sin querer al barco de ayer. Parece que el capitán está de ánimo hoy, porque lo he visto lanzar dos barriles más al mar. Emeler no aparece. Mika ha subido y se ha sentado en la punta del barco con las piernas cruzadas y las manos juntas. Parecía muy concentrada así que la dejé tranquila. En el horizonte parece formarse una tormenta. El cocinero hoy nos ha dado sólo el pan.

 Día 8: ¡Que día fatídico! La tormenta que vimos ayer se lanzó sobre nosotros. El mástil de proa ha salido volando dejando sólo la base y algunas tablas de la cubierta se rompieron por la mitad ¡Perdimos a tres tripulantes! Afortunadamente, los encontramos luego escondidos en la bodega. No obstante la bodega parecía más vacía de lo que debería estar. Más rumores entre la tripulación. Mika y Harold se ofrecieron a vigilar la bodega, y exigieron que nadie se acercara “para evitar sospechas equivocadas”. Emeler ha llorado ante lo que quedó del mástil. El capitán se ha encerrado en su camarote. Hoy la cena (sólo pan) demoró, debido a que el cocinero se negaba a bajar a bodega debido lo que el llamo “ruidos de una voz femenina extraña y fantasmal” que provenían del interior. ¿El barco estará embrujado? Que valientes Harold y Mika que decidieron no abandonar su puesto a pesar de todo.

Día 9: ¡Ha ocurrido algo terrible! el capitán ha muerto. Al parecer se ha caído sobre su espada… unas 5 veces seguidas. Dejó una nota diciendo algo sobre lanzar provisiones por la borda y algo sobre una condena a la tripulación. ¡Pero qué hombre tan previsor! Escribió un testamento previendo por si ocurría un accidente. ¡Qué gran pérdida! El contramaestre se ha hecho cargo de la embarcación. Parece que quedan provisiones para solo dos días. ¡De seguro se las ha llevado el fantasma de la bodega! Hoy cenamos medio pan.

Día 10: ¡He escuchado al fantasma! Cuando me acerqué a la bodega pude oír una especie de risa fantasmal, seguida de gritos de sufrimiento, ¡como de una mujer! Que miedo. Corrí para ver si Harold y Mika estaban bien, y que alivio, los encontré perfectamente. Harold me miró con una cara algo rara, pero se veía algo agitado. ¡Menudo miedo debe haber pasado! Mika en cambio parecía estar casi traumatizada porque estaba sentada apoyándose con un brazo, tenía las orejas hacia abajo y estaba toda sonrojada del susto. El cocinero parece muy preocupado por alguna razón. El contramaestre Piccarone parece un buen tipo. La tripulación lo quiere, hasta le han puesto apodos de cariño. Cada vez que el timonel le habla le dice “cerdo” o “burro” (quizás fue granjero) y mientras tanto el señor Piccarone le responde recíprocamente preocupándose por su madre o su hermana. Hoy sólo cenamos un trocito de pan.

Día 11: El cocinero dice que se acabaron las provisiones. El contramaestre parece que quiso solucionarlo pescando porque se lanzó del mástil principal y una bota me cayó en la cabeza. Emeler parece que ha recuperado su inspiración, porque me dijo que quería buscar a alguien a quien tocarle la flauta. Luego de decírmelo me acercó muy sutilmente su cara, (quizás quería verme de cerca el chichón del golpe de la bota), pero de pronto estornudé, y del impulso le di un cabezazo. El pobre se puso colorado y se fue. ¡Son muy sensibles los elfos! El timonel dice que como no lleguemos a puerto pronto moriremos de hambre y deshidratación.

Día 12: Emeler no me habla. Parece que nuestro pequeño cabezazo le ha sentado mal. Mika y Harold se pasan todo el día juntos, mirando el mar. Ha desaparecido el grumete, el joven Rick. Pero no todo parece ser malo, el cocinero parece haber encontrado un barril escondido de provisiones que contenía carne. La cena era un poco insípida, es más, si no hubiese sido por la confianza que tengo en el cocinero hubiera jurado que su sabor es igual al que sentimos al mordernos la lengua.

Día 13: ¡Desaparecieron dos tripulantes más!, ¡pero una vez más el cocinero encontró comida! Qué alegría ha llegado a nuestra tripulación. Llegaremos a puerto mañana”

 

Supongo que a estas alturas el lector de esta aventura se habrá percatado de la situación. Ya se habían comido a cuatro tripulantes al momento de llegar al puerto de Ciudad Morbo. El cocinero se entregó a la guardia, acción que sus camaradas no comprendieron, sino que más bien repudiaron, teniendo en cuenta que debido a la suerte de este hombre y las provisiones que encontró habían sobrevivido los últimos días de travesía. Al abandonar el barco; Harold, Emeler, Mika y por supuesto, nuestro protagonista pagaron el viaje y salieron de la zona del puerto. ¡Era solo cuestión de tiempo para que iniciara su nueva vida como héroes!

16 thoughts on “Trilogía de Comienzo Capítulo I: “Mil y una noches… en el mar”

  1. Pasamos a humor negro, y ahora que lo pienso, ya lo era desde el anterior, quizá no me percaté antes porque, bueno, ningún humano murió (qué insensible soy por dios).
    La dinámica del grupo es un tanto inusual, pero eso está bien, me intriga cómo se irán a desenvolver a partir de ahora.
    So far so good.

  2. wtf!? ahora q lo pienso… hace como 1 minuto alguien me pregunto acerca de mi proposito en la vida y me di cuenta de algo… no tengo alguno, ni una meta, q sera de mi vida??

    1. me refiero a que da lastima el protagonista jajajaja no a que este mal hehco….
      esta bueno esparere mas caps de toda esta ridiculez e ironia…..
      y en cuanto a la pareja de aventureros…. they can die muahahahaha

      1. y el caputan es un demente jajajajajajaja y el cacinero un canibal jajajajajaja lol lol lol
        pero el mc es demasiado idiota jajajajajajaja

Responder a Goku!!HZ18 Cancelar respuesta

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